Introducción

Sin grandes desplazamientos. Prácticamente sin necesidad de utilizar otro transporte que nuestros propios pies. Ejea de los Caballeros acoge en su seno importantes y bellas edificaciones históricas y monumentales.

Proponemos al visitante un recorrido urbano: iglesia de San Salvador, calle Mediavilla (que fue la principal del casco antiguo de Ejea) y plaza de España. Integran este recorrido una muestra representativa de arquitectura civil aragonesa de los siglos XVI y XVII. A partir de allí, podemos optar por dos alternativas: llegar a la iglesia de Santa María o acercarnos a la Virgen de la Oliva.

Iglesia de San Salvador

Iglesia de Santa María

Iglesia de la Virgen de la Oliva

 

    

Iglesia de San Salvador

La zona baja del casco histórico está presidida por la iglesia de San Salvador (románico-gótico, siglo XlII). Situada en la plaza de la Magdalena, en un punto estratégico que en otro tiempo daba entrada al recinto amurallado. La torre gótica almenada y los garitones defensivos confieren al conjunto eclesial esa estampa de baluarte militar de la Edad Media. Fue consagrada por el obispo de Zaragoza Jimeno de Luna, en 1222.

San Salvador tiene dos portadas historiadas, decoradas con magníficos relieves del "maestro de Agüero" o "maestro de San Juan de la Peña". La portada oeste se llama de 'penitentes" y recoge un perfecto crismón sostenido por dos ángeles en el tímpano, además de deliciosos capiteles decorados. La norte es la portada principal y contiene en el recorrido de las arquivoltas una evolución de la vida de Jesucristo. En el tímpano está representada la Última Cena y una escena de un flautista y una bailarina. Ambas portadas demuestran la calidad artística y la maestría del escultor.


Portada norte (siglo XIII)


Retablo Mayor (siglo XV)

Si la visión exterior constituye una maravilla, el interior nos reserva una joya. Es el retablo mayor de estilo gótico-internacional (siglo XV}. Comenzó a pintarlo Blasco de Grañén, en el año 1438, y lo culminó Martín de Soria, en 1476. La imagen titular y la mazonería fueron hechas por Domingo y Mateo de Sariñena.

Este retablo reúne diversas consideraciones que lo convierten en el mejor de este estilo en Aragón y uno de
los mejores de España: su perfección en la técnica del temple sobre la tabla; ser uno de los primeros intentos de investigación en España de búsqueda de la profundidad a través de la perspectiva; reflejar las influencias de la miniatura de los Países Bajos; ser un libro abierto al siglo XV, ofreciendo una valiosísima información sobre la forma de vestir; de comer; de trabajar; de la fisonomía de los edificios y de la identidad de Aragón como Reino.

La iglesia también tiene ejemplos de arte renacentista, como el coro y el baptisterio, retablos góticos y barrocos y una sillería del siglo XVII. Muy interesante es la capilla de San Mateo Apóstol, donde encontramos un retablo del siglo XVI y unas esculturas de santos en escayola de la misma época, y la ampliación que, con motivo del Voto a la Virgen que los ejeanos hicieron en 1 773 para librarles de una epidemia, dio lugar a la capilla de la Purísima Concepción. El Cristo de Ardiles, la sillería del coro y el órgano completan un conjunto que fue declarado monumento histórico-artístico en 1931.

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Capiteles portada oeste

 

 

 

 

    

Iglesia de Santa María

Iglesia de Santa María (románica, siglo XII), con nave única cubierta por bóveda de cañón apuntado, ábside semicircular y un coro de dimensiones monumentales. Las almenas exteriores denuncian su antigua condición de iglesia fortificada. Tanto la torre-campanario como la fachada oeste, ambas del siglo XVII, son añadidos posteriores a su construcción original. Fue consagrada, en el año 1174, por el obispo de Zaragoza Pedro de Tarroja.

El exterior es una síntesis de la sencillez del primer románico, porque tiene las arquivoltas y las columnas adosadas decoradas con elementos geométricos y ornamentos florales. El crismón se halla solitario en el tímpano. En este mismo lado sur existe un hueco en el muro que recuerda la situación de un sarcófago funerario, que en el arco lleva grabado el escudo de armas primigenio de la villa.

Construida en piedar sillar de arenisca y ubicada en el barrio de la Corona, lugar más elevado de Ejea, guarda en su interior muestras de arte mueble románico, mudéjar (púlpito y barandilla del coro), gótico (dos retablos del siglo XV), barroco (altar mayor) y ejemplos de escultura y pintura de los siglos XVI, XVII y XVIII.


Portada sur (siglo XII)


Escudo de armas de Ejea

El retablo mayor es de estilo barroco muy abigarrado. Recoge las imágenes de Santa María de la Corona (siglo XIll) y otras coetáneas del propio retablo: San Juan Bautista (el primer patrón de Ejea), San José y San Joaquín. En todo lo alto está uno de los dos escudos de la villa.

Destacan también dos retablos góticos (siglo XV): el de Santa Tecla y los Santos Médicos, y el de la Coronación de la Virgen. En el techo de la capilla de la Coronación hay una pintura mural del siglo XlV, donde está representado un Árbol de Jetsé.

La Coronación de la Virgen (siglo XV)

Si observamos encima del púlpito, vemos incrustado en el muro un calvario renacentista perteneciente al siglo XVI y caracterizado por un efectismo tremendista. 

La capilla del ayuntamiento acoge el escudo original de la villa y una talla muy estimable de Cristo crucificado, de principios del siglo XVII.

El coro y el púlpito muestran ejemplos del gótico mudéjar: Podemos comprobar la: profusión de muestras del barroco en el retablo de la capilla de San José, el de la capilla de El Pilar; el de la de San Blas y el de la de Santa Ana que, además, tiene una pintura mural del siglo XVIII.

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Torre (siglo XVII)

 

 

 

 

 

   

Iglesia de Nuestra Señora de la Oliva


Interior de la Iglesia

La iglesia de Nuestra Señora de la Oliva (barroco popular; siglo XVIII), situada en los extramuros de la villa histórica, fue ermita desde el siglo XlII. La actual fisonomía se concretó en el último tercio del siglo XVIII. En su interior se halla la imagen de la Virgen de la Oliva, patrona de Ejea de los Caballeros y el retablo de la Virgen del Rosario (siglo XVII), que se encontraba en la desaparecida iglesia del Hospital del Mercado. También son importantes los dos lienzos que José Luzán, el maestro de Gaya, pintó en el año 1781 (una Inmaculada y un San Antonio de Padua), y otras pinturas de posible influencia goyesca en sus pechinas.

Existen numerosos retablos e imágenes de las antiguas ermitas que rodeaban Ejea y que se recogieron en el seno de la iglesia de Nuestra Señora de la Oliva.


San Antonio de Padua (1781)

 

Esta iglesia alberga también dos cuadros, obra de Fra Eustaquio, en torno a los cuales los estudiosos de la historia de la villa han especulado notablemente. La batalla de Luchán y La traída de la imagen de la Virgen de la Oliva (1804), que cuelgan en la actualidad a ambos lados del presbiterio, nos muestran una Ejea de los Caballeros medieval y amurallada, a la que se accedía por la puerta de Zaragoza, junto a la iglesia con claustro de San Salvador. En el interior encontramos un palacio real, que constituyó la mayor de las inversiones de Jaime II en obras civiles en el reino, las iglesias de San Juan y Abadía, Santa María y de la Oliva, el convento de San Francisco y el barrio del Cuco.


La batalla de Luchán (1804)

No es desdeñable la hipótesis de que el pintor pretendiera componer un paisaje urbano real, no tanto a partir de los elementos que aún podía retratar, como de las ruinas o de la memoria popular.

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