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Sin grandes desplazamientos. Prácticamente sin necesidad de utilizar otro transporte que nuestros propios pies. Ejea de los Caballeros acoge en su seno importantes y bellas edificaciones históricas y monumentales. Proponemos al visitante un recorrido urbano: iglesia de San Salvador, calle Mediavilla (que fue la principal del casco antiguo de Ejea) y plaza de España. Integran este recorrido una muestra representativa de arquitectura civil aragonesa de los siglos XVI y XVII. A partir de allí, podemos optar por dos alternativas: llegar a la iglesia de Santa María o acercarnos a la Virgen de la Oliva. |
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Si la visión exterior constituye una maravilla, el interior nos reserva una joya. Es el retablo mayor de estilo gótico-internacional (siglo XV}. Comenzó a pintarlo Blasco de Grañén, en el año 1438, y lo culminó Martín de Soria, en 1476. La imagen titular y la mazonería fueron hechas por Domingo y Mateo de Sariñena. Este retablo reúne diversas consideraciones que lo convierten en el mejor de este estilo en Aragón y uno de |
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La iglesia también tiene ejemplos de arte renacentista, como el coro y el baptisterio, retablos góticos y barrocos y una sillería del siglo XVII. Muy interesante es la capilla de San Mateo Apóstol, donde encontramos un retablo del siglo XVI y unas esculturas de santos en escayola de la misma época, y la ampliación que, con motivo del Voto a la Virgen que los ejeanos hicieron en 1 773 para librarles de una epidemia, dio lugar a la capilla de la Purísima Concepción. El Cristo de Ardiles, la sillería del coro y el órgano completan un conjunto que fue declarado monumento histórico-artístico en 1931. |
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Iglesia de Santa María |
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Iglesia de Santa María (románica, siglo XII), con nave única cubierta por bóveda de cañón apuntado, ábside
semicircular y un coro de dimensiones monumentales. Las almenas exteriores denuncian su antigua condición de
iglesia fortificada. Tanto la torre-campanario como la fachada oeste, ambas del siglo XVII, son añadidos
posteriores a su construcción original. Fue consagrada, en el año 1174, por el obispo de Zaragoza Pedro de
Tarroja.
El exterior es una síntesis de la sencillez del primer románico, porque tiene las arquivoltas y las columnas adosadas decoradas con elementos geométricos y ornamentos florales. El crismón se halla solitario en el tímpano. En este mismo lado sur existe un hueco en el muro que recuerda la situación de un sarcófago funerario, que en el arco lleva grabado el escudo de armas primigenio de la villa. Construida en piedar sillar de arenisca y ubicada en el barrio de la Corona, lugar más elevado de Ejea, guarda en su interior muestras de arte mueble románico, mudéjar (púlpito y barandilla del coro), gótico (dos retablos del siglo XV), barroco (altar mayor) y ejemplos de escultura y pintura de los siglos XVI, XVII y XVIII. |
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El retablo mayor es de estilo barroco muy abigarrado. Recoge las imágenes de Santa María de la Corona (siglo XIll) y otras coetáneas del propio retablo: San Juan Bautista (el primer patrón de Ejea), San José y San Joaquín. En todo lo alto está uno de los dos escudos de la villa. Destacan también dos retablos góticos (siglo XV): el de Santa Tecla y los Santos Médicos, y el de la Coronación de la Virgen. En el techo de la capilla de la Coronación hay una pintura mural del siglo XlV, donde está representado un Árbol de Jetsé.
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Si observamos encima del púlpito, vemos incrustado en el muro un calvario renacentista perteneciente al siglo XVI y caracterizado por un efectismo tremendista. La capilla del ayuntamiento acoge el escudo original de la villa y una talla muy estimable de Cristo crucificado, de principios del siglo XVII. El coro y el púlpito muestran ejemplos del gótico mudéjar: Podemos comprobar la: profusión de muestras del barroco en el retablo de la capilla de San José, el de la capilla de El Pilar; el de la de San Blas y el de la de Santa Ana que, además, tiene una pintura mural del siglo XVIII. |
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Iglesia de Nuestra Señora de la Oliva |
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La iglesia de Nuestra Señora de la Oliva (barroco popular; siglo XVIII), situada en los extramuros
de la villa histórica, fue ermita desde el siglo XlII. La actual fisonomía se
concretó en el último tercio del siglo XVIII. En su interior se halla la imagen de
la Virgen de la Oliva, patrona de Ejea de los Caballeros y el retablo de la Virgen
del Rosario (siglo XVII), que se encontraba en la desaparecida iglesia del Hospital del Mercado.
También son importantes los dos lienzos que José Luzán, el maestro de Gaya,
pintó en el año 1781 (una Inmaculada y un San Antonio de Padua), y otras pinturas de posible
influencia goyesca en sus pechinas.
Existen numerosos retablos e imágenes de las antiguas ermitas que rodeaban Ejea y que se recogieron en el seno de la iglesia de Nuestra Señora de la Oliva. |
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Esta iglesia alberga también dos cuadros, obra de Fra Eustaquio, en torno a los cuales los estudiosos de la historia de la villa han especulado notablemente. La batalla de Luchán y La traída de la imagen de la Virgen de la Oliva (1804), que cuelgan en la actualidad a ambos lados del presbiterio, nos muestran una Ejea de los Caballeros medieval y amurallada, a la que se accedía por la puerta de Zaragoza, junto a la iglesia con claustro de San Salvador. En el interior encontramos un palacio real, que constituyó la mayor de las inversiones de Jaime II en obras civiles en el reino, las iglesias de San Juan y Abadía, Santa María y de la Oliva, el convento de San Francisco y el barrio del Cuco. |
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No es desdeñable la hipótesis de que el pintor pretendiera componer un paisaje urbano real, no tanto a partir de los elementos que aún podía retratar, como de las ruinas o de la memoria popular. |
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